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I Reyes 2

Reina Valera 1960



1 Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo:

2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre.

3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas;

4 para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.

5 Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies.

6 Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender sus canas al Seol en paz.

7 Mas a los hijos de Barzilai galaadita harás misericordia, que sean de los convidados a tu mesa; porque ellos vinieron de esta manera a mí, cuando iba huyendo de Absalón tu hermano.

8 También tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová diciendo: Yo no te mataré a espada.

9 Pero ahora no lo absolverás; pues hombre sabio eres, y sabes cómo debes hacer con él; y harás descender sus canas con sangre al Seol.

10 Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad.

11 Los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta años; siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén.

12 Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y su reino fue firme en gran manera.

13 Entonces Adonías hijo de Haguit vino a Betsabé madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Es tu venida de paz? El respondió: Sí, de paz.

14 En seguida dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di.

15 El dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro para que yo reinara; mas el reino fue traspasado, y vino a ser de mi hermano, porque por Jehová era suyo.

16 Ahora yo te hago una petición; no me la niegues. Y ella le dijo: Habla.

17 El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomón (porque él no te lo negará), para que me dé Abisag sunamita por mujer.

18 Y Betsabé dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey.

19 Vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla, y se inclinó ante ella, y volvió a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su madre, la cual se sentó a su diestra.

20 Y ella dijo: Una pequeña petición pretendo de ti; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te la negaré.

21 Y ella dijo: Dese Abisag sunamita por mujer a tu hermano Adonías.

22 El rey Salomón respondió y dijo a su madre: ¿Por qué pides a Abisag sunamita para Adonías? Demanda también para él el reino; porque él es mi hermano mayor, y ya tiene también al sacerdote Abiatar, y a Joab hijo de Sarvia.

23 Y el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, que contra su vida ha hablado Adonías estas palabras.

24 Ahora, pues, vive Jehová, quien me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y quien me ha hecho casa, como me había dicho, que Adonías morirá hoy.

25 Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de Joiada, el cual arremetió contra él, y murió.

26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus heredades, pues eres digno de muerte; pero no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca de Jehová el Señor delante de David mi padre, y además has sido afligido en todas las cosas en que fue afligido mi padre.

27 Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho sobre la casa de Elí en Silo.

28 Y vino la noticia a Joab; porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y se asió de los cuernos del altar.

29 Y se le hizo saber a Salomón que Joab había huido al tabernáculo de Jehová, y que estaba junto al altar. Entonces envió Salomón a Benaía hijo de Joiada, diciendo: Ve, y arremete contra él.

30 Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y le dijo: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino que aquí moriré. Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así dijo Joab, y así me respondió.

31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérrale, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente.

32 Y Jehová hará volver su sangre sobre su cabeza; porque él ha dado muerte a dos varones más justos y mejores que él, a los cuales mató a espada sin que mi padre David supiese nada: a Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejército de Judá.

33 La sangre, pues, de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; mas sobre David y sobre su descendencia, y sobre su casa y sobre su trono, habrá perpetuamente paz de parte de Jehová.

34 Entonces Benaía hijo de Joiada subió y arremetió contra él, y lo mató; y fue sepultado en su casa en el desierto.

35 Y el rey puso en su lugar a Benaía hijo de Joiada sobre el ejército, y a Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiatar.

36 Después envió el rey e hizo venir a Simei, y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén y mora ahí, y no salgas de allí a una parte ni a otra;

37 porque sabe de cierto que el día que salieres y pasares el torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza.

38 Y Simei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Simei en Jerusalén muchos días.

39 Pero pasados tres años, aconteció que dos siervos de Simei huyeron a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a Simei, diciendo: He aquí que tus siervos están en Gat.

40 Entonces Simei se levantó y ensilló su asno y fue a Aquis en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat.

41 Luego fue dicho a Salomón que Simei había ido de Jerusalén hasta Gat, y que había vuelto.

42 Entonces el rey envió e hizo venir a Simei, y le dijo: ¿No te hice jurar yo por Jehová, y te protesté diciendo: El día que salieres y fueres acá o allá, sabe de cierto que morirás? Y tú me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco.

43 ¿Por qué, pues, no guardaste el juramento de Jehová, y el mandamiento que yo te impuse?

44 Dijo además el rey a Simei: Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehová, pues, ha hecho volver el mal sobre tu cabeza.

45 Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme perpetuamente delante de Jehová.

46 Entonces el rey mandó a Benaía hijo de Joiada, el cual salió y lo hirió, y murió. Y el reino fue confirmado en la mano de Salomón.


Versión: Reina Valera 1960

Otras versiones:

RV60 NVI RV09 RV95 LBLA DHH

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Resumen de I Reyes

Originalmente los dos libros de Reyes formaban un solo libro. Abarcan cuatro siglos de historia ( 971-586 a.c).

Este periodo histórico puede dividirse en tres partes:

  • El reino Unido bajo Salomón.
  • Reino dividido en dos: Reinos de judá y de Israel.
  • Reino de Judá hasta la destrucción de Jerusalén realizada por Nabucodonosor (722-586).

Este libro 1 de Reyes llega hasta la muerte de Josafat, rey de Judá, y el comienzo del reinado de Ocozías, rey de Israel.

La primer parte de este magnífico libro nos cuenta la historia del sabio rey Salomón y entre sus muchas hazañas la edificación del templo.

Salomón contaba con una sabiduría sobrenatural, dada por Dios, lo que lo hizo inmensamente millonario.

Todo lo que rodeaba al Rey Salomón era esplendoroso y digno de admiración.

La segunda parte de el libro habla de los distintos Reyes que sucedieron a Salomón.

Elías el profeta es protagonista en este libro llevando la dirección de Dios.

Además de Elías, otros profetas mencionados son los siguientes: Natán, Hulda, Ahías de Silo, semaías. El autor los muestra como consejeros en momentos decisivos del pueblo de Dios.

La historia de este libro cuenta la división del Reino de Israel. Espiritualmente hablando nos deja ver una serie de fracasos, delitos, corrupción, ansias de poder y continuas muestras de infidelidad a Dios de parte de los Reyes.

Dios les confió el gobierno de su pueblo pero, como habían acostumbrado, cayeron en la idolatría y en buscar su propio beneficio.

Aún así es importante mensionar que hubo ciertos Reyes que si buscaron a Dios e hicieron lo bueno ante sus ojos. Reyes consagrados a Dios que siguieron su dirección divina y a los cuales se le manifestó en gran manera dándoles victoria y esplendor.

Resumen realizado por la pastora Erica Armento.

Aquí te ofrecemos un resumen de cortesía del canal de Youtube The Bible Project.


Sobre versión Reina Valera 1960

La traducción Reina Valera sigue siendo una de las traducciones de la Biblia al español que se utiliza con mayor frecuencia entre protestantes de habla hispana. Es. actualmente, el resultado de un conjunto de revisiones realizadas por las "Sociedades Bíblicas Unidas" la cual sostiene como base una de las primeras traducciones de la Biblia al idioma español. Estamos hablando de la traducción conocida como La Biblia del oso de 1569. Generalmente en el amplio sentido de la palabra incluye, además, las revisiones hechas por otras entidades que se basan en los textos de la Reina Valera. La traducción de Casiodoro de Reina (Un monje español convertido al Protestantismo), conocida como la Biblia del Oso de 1569, está caracterizada por ser la primera traducción de los textos sagrados en ser totalmente trabajada en base a los textos en lenguas originales utilizando Texto Masorético y el Textus Receptus para el Antiguo y Nuevo Testamento respectivamente. Previo a la publicación del trabajo del monje, las biblias que existian en aquel momento en lengua castellana eran traducciones hechas a partir de la Vulgata de San Jerónimo de Estridón. La primera publicación de La Biblia del Oso fue en Basilea, Suiza, el 28 de septiembre de 1569, su traductor fue Casiodoro de Reina, religioso español convertido al protestantismo y recibe el sobrenombre de Reina Valera por haber hecho Cipriano de Valera la primera revisión de ella en 1602.?


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